miércoles, 4 de agosto de 2010

Como hacer frente a los temores nocturnos



Algunas madres tienen dificultades para dormir al niño por la noche puesto que a partir de los cuatro años muchos pequeños experimentan pesadillas, temores y miedos que nacen en la oscuridad. La tentación de muchos padres es evitar que el niño esté solo y llore. Por este motivo, muchos niños pueden terminar durmiendo muchas noches incluso en la habitación de sus padres para evitar este malestar infantil. Sin embargo, no se trata de una buena técnica puesto que el miedo sólo puede reducirse a base de afrontarlo, es decir, no por evasión. Por este motivo, es necesario que al igual que el pequeño asocia el colegio con el estudio, también aprenda a asociar una habitación con el descanso diario.



Por este motivo, es importante que el niño se acostumbre a dormir siempre en su habitación y en su cama. Un remedio adecuado para mitigar el temor del niño para proporcionarle tranquilidad es poner una lámpara en la mesilla de noche de su habitación con el objetivo de que produzca algo de iluminación. Una lámpara a media luz produce tranquilidad en el niño puesto que se siente más seguro y además, los padres pueden estar atentos para apagarla cuando su hijo ya esté dormido.



En efecto, las pesadillas son frecuentes desde los 3 hasta los 6 años, puesto que la imaginación de un niño es ilimitada y además la oscuridad produce sensación de riesgo y de peligro. El niño está acostumbrado a sentirse protegido por los padres, sin embargo, por la noche se siente un tanto desamparado al no ver cerca a aquellos que para él son un referente.

Hoy día, los medios de comunicación, en especial, la televisión, tienen un poder muy importante para producir un efecto en la mente del niño. Por este motivo, es importante que los más pequeños no vean películas de miedo o situaciones dramáticas en televisión puesto que la mente infantil desde su inocencia es muy influenciable. De hecho, es importante dar a la televisión en el hogar el lugar que tiene, es decir, su uso debe estar restringido al cumplimiento de unos horarios en concreto y el niño sólo debe ver contenido adaptado a su edad.

Sin duda, a partir de los seis años, el pequeño comienza a sentise más seguro durante la noche. Es esencial reforzar en el pequeño la confianza haciéndole sentirse querido y cuidado. Los padres a veces tienden a sobreproteger a sus padres pero también deben de reconocer sus propios límites y además, la sobreprotección tienen consecuencias negativas en la edad adulta

Fuente: elbloginfantil.com